“[Mis amigas] consiguieron convencerme para ir al hospital. Allí me pusieron en una camilla y me dijeron que pronto me atendería el psiquiatra de guardia. Pasaron HORAS y nada. Le dije a ‘mi enfermera’ que por qué tenía que estar esperando tanto por eso. ‘Aquí vienen muchas urgencias peores que la tuya, así que ten un poquito de respeto y espera’, me dijo literalmente.

Me empezó a dar un ataque de ansiedad, estaba muy frustrada con la situación…entonces fue cuando, ya desesperada, empecé a gritar y no parar de moverme.Me volví a levantar. Fue entonces cuando me cogieron 2 hombres enormes y fuertes (físicamente), me tiraron al piso y sentí que me pincharon algo.

No se bien qué pasó después de eso. Mi siguiente recuerdo fue ya cuando me desperté, muy ‘atontada’ aún por el pinchazo, en la camilla, rodeada de unas cosas blancas, azules, naranjas y gris metálico. Evidentemente, al no entender nada (menos aún que al principio), me alteré e intenté moverme o algo. Ahí fue cuando me di cuenta que lo que estaba era ATADA A LA CAMA. Por pies, vientre y brazos.

Empecé a llorar y a desesperarme mucho, no sabía cómo gestionar algo así (si había alguna posibilidad de hacerlo). Nunca me había pasado y ni siquiera lo había visto en mi vida…Entonces empecé a gritar y a llamar a quien fuese. Vino un enfermero esta vez, que me dijo que me tenía que callar y tranquilizar hasta que viniese el psiquiatra y me explicase lo que me había pasado. Viendo la hora que era (serían sobre las 00:00 o 01:00), supuse que esa noche no me atendería nadie, que me estaban mintiendo. Así que intenté buscar algún método psicológico para calmarme e intentar dormir.

Por suerte esta primera contención duró menos de 48 horas, aunque yo las sentí como más. Estaba mi psiquiatra de guardia y me atendió la primera, entonces me quitó también las correas. Ya me había hecho pis encima, como dato… …porque nadie se digno a traerme ni un “chato.”

Esto causó un antes y después muy grande en mi vida. Como he querido reflejar en el dibujo, aunque yo les llamo garabatos. Pasé por más contenciones después de esta, pero no las viví tan traumáticas. Esta fue la peor, porque juro que yo solo pensaba que me iba a dar un infarto o algo similar.

A día de hoy tengo pesadillas horribles con esa situación que viví. Además, lo revivo continuamente (a pesar del tiempo que haya pasado) como algo tremendamente horrible… Antes de haber creado mi red de apoyo alternativa a acudir a urgencias en caso de crisis, tenía muchísimo pánico de ir a pedir ayuda por urgencias y acabar igual, atada a una cama. Sufriendo por el sufrimiento…porque eso

es lo que nos hace la psiquiatría tradicional”.

Este relato es un fragmento del original, publicado en este hilo de Twitter: https://twitter.com/mentalchaosx1/status/1000070805739442178.